CHIVITOS A LA CAMA

CHIVITOS A LA CAMA

Nos tocaba ahora visitar la tercer escuela del día, ya con varios kilómetros recorridos de tierra encima, queríamos llegar antes de las 17 hs. para llevar nuestras donaciones a la Escuela Primaria Nº 46 “Artigas” en Colonia Tunas, San Jaime de la Frontera. Era importante el horario dado que allí se festejaría a la noche las Bodas de Diamantes de la escuela (60 años) y deseábamos ayudar con los preparativos.

Así fue como mientras inflábamos globos y colocábamos guirnaldas, conocíamos a los egresados que, desde su lugar actual de residencia en el resto del país, se acercaron a festear el cumpleaños de SU escuela primaria y, mientras hacíamos tertulia con ellos, donde nos contaban sus anécdotas del colegio, de sus amigos de la época, aprovechaban para saludarse y RECONOCERSE atrás de sus marcadas arrugas por el paso del tiempo, pero que mantenían la frescura y la alegría de su niñez, hasta se armaron un picadito con una pequeña pelota de goma.

La sorpresa fue enorme cuando nos invitaron a pasar a la trastienda de la escuela, donde primero empezamos a percibir un rico olor a asado, poco tardamos en descubrir los chivitos a la cama, porque sobre aquel elástico viejo de la cama de los padres de uno de los egresados de la zona, se asaban los pequeños chivitos para agasajar a todos los invitados, los que no dudaron en pedirnos que nos quedáramos, cosa que nos hubiese encantado, pero nuestro itinerario no lo preveía y no podíamos fallarle a quienes nos esperaban en el pueblo para conocernos.
Para este grupo de porteños, era algo jamás visto, no solo se asaban los chivitos, sino que se seguían cocinando historias de aquellos niños, hoy también transformados en asadores

Scroll al inicio